miércoles, 11 de noviembre de 2015

La Confirmación


La confirmación es uno de los sacramentos de la iniciación cristiana, pero el bautismo es el sacramento de la iniciación por antonomasia. Sin embargo, en la confirmación descubrimos un momento original, no sólo porque expresa, celebra y realiza principalmente un aspecto del misterio de Cristo como lo es Pentecostés, sino también porque realiza e integra de un modo peculiar en la Iglesia, y también porque manifiesta el encuentro del hombre con Dios, en una situación concreta (la propia del confirmando). Por ende, si decimos que la confirmación es el don del Espíritu, debemos afirmar también que el bautismo nos hace “renacer a la vida en el agua y el Espíritu”. No hay dos Espíritus sino uno, que actúa en nosotros tanto en el bautismo como en la confirmación. Sin embargo, es preciso decir también que el Espíritu en la confirmación se nos da de un modo especial, a semejanza de Pentecostés, nos sella de una manera propia como don escatológico, nos caracteriza con una definitividad peculiar como miembros del Cuerpo de la Iglesia, nos fortalece con un nuevo dinamismo en aras  a la santificación y el testimonio. Si consideramos la confirmación como un perfeccionamiento de la vida cristiana, hemos de reconocer que esto también se da en los demás sacramentos. “La diferencia está en que en la confirmación se significa de forma especial este perfeccionamiento. Pues si el bautismo nos hace partícipes de la gracia pascual, la confirmación nos hace partícipes del don culminante de la Pascua; si el bautismo perdona nuestros pecados y nos da la vida de Dios, la confirmación nos hace partícipes del don pentecostal del Espíritu que nos compromete en la misión y lucha contra el pecado en el mundo; y si el bautismo es el principio desencadenante del proceso de iniciación, la confirmación es el avance y perfeccionamiento del mismo proceso hacia su plenitud: dada la unidad entre los tres sacramentos de la iniciación (bautismo, confirmación y eucaristía), esta queda incompleta si falta la confirmación”.

También afirmamos que la confirmación “tiene una dimensión eclesial y se da para la edificación de la Iglesia”. Esto lo podemos afirmar igualmente del bautismo y de los demás sacramentos, especialmente la eucaristía. Sin embargo, la confirmación realiza este aspecto de forma especial. Pues, si por el bautismo somos incorporados a la Iglesia, por la confirmación asumimos personalmente nuestra pertenencia, somos asociados a su edificación histórica, somos integrados más dinámicamente a su misión profética, sacerdotal y real y somos orientados hacia una más intensa y perfecta participación en el sacrificio eucarístico. “La confirmación, por la presencia del obispo, manifiesta la comunión del confirmado con toda la Iglesia y su misión”. Digamos, en fin, que si la confirmación compromete al testimonio y al cumplimiento de la misión profética, este compromiso y misión ya se habían dado en el bautismo, y están presentes en los demás sacramentos. No obstante, nada impide afirmar que la confirmación es un sacramento que compromete al testimonio y nos hace profetas de un modo especial. Por la confirmación asumimos este testimonio personalmente, en la fuerza del Espíritu pentecostal. Allí se trataba fundamentalmente de ser cristiano, aquí se trata sobre todo de actuar como cristiano de cara al mundo, la sociedad, las estructuras... En el bautismo fuimos ya constituidos profetas; en la confirmación somos proclamados oficialmente como tales ante la comunidad de la Iglesia.

Desde el punto de vista individual, la confirmación es el culmen de una transformación en el Espíritu. Así lo sentí el 16 de julio de 1998 cuando recibí este sacramento por manos del Excmo. Señor Flavio Calle Zapata, obispo de la Diócesis de Sonson-Rionegro,  con la efusión extraordinaria del Espíritu, nace  mí el compromiso de una participación en la edificación de la Iglesia, la valentía para el testimonio; y que recibí de mis padres en la educación que me dieron en la fe y con la confirmación se reforzó la obra iniciada en el bautismo. Así, con el don del Espíritu Santo, doy gracias infinitas al Dios de amor por invitarme a ser testigo de Jesucristo, permitiéndome madurar un poco mas en la fe y concediéndome la gracia de llevar una mejor vida cristiana y llevando la frente muy en alto, con el sello invisible de la unción que nos caracteriza por ser discípulos y misioneros de Cristo. 

(Éste artículo contiene párrafos de otras fuentes de internet a quienes agradecemos su información.)

¿Para qué sirve este sacramento?

¿Por qué este sacramento se conoce en nuestro tiempo como la despedida del católico, (cristiano)? 

4 comentarios:

  1. ¿Para que sirve este sacramento? con el sacramento del bautismo recibimos el espíritu Santo y con el sacramento de la confirmación lo recibimos con mayor intensidad, para confirmarnos y fortalecernos, como un perfeccionamiento de nuestra fe, con esa fuerza que nos proporciona el espíritu santo.

    ¿ Por que este sacramento se conoce en nuestro tiempo como la despedida del católico(cristiano).
    porque al recibir este sacramento con mayor intensidad y mayor fuerza del espirite Santo no convertimos en profetas, con esa fuerza interior del pentecostés, que nos compromete en esa lucha total contra el pecado en el mundo.

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  2. Al tener en cuenta que el sacramento de la confirmación se recibe la luz del Espiritu Santo, en nuestra vida como miembros activos de la santa Iglesia Católica como lo dice en la sagrada Escritura en el libro de los Hechos de los Apóstoles en cap 1 y ss, nos da entender la importancia que Dios es el culmen de todo lo creado así como son ungidos los reyes nosotros somos también bienvenidos a la Iglesia, para ser sal y luz de esperanza en el mundo del que vivimos y en nuestros hogares y así ser personas del bien común.

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  3. este Sacramento nos da la gracia de corresponderle a Dios como verdaderos Cristianos, el Santo Espíritu nos refuerza la gracias que se nos dio en el bautismo , que ya somos hijos de Dios y herederos de la vida Eterna ; este Santo Espíritu enviado del Padre nos llena de gracias especiales para ser fieles a Dios mediante la caridad, y los otros dones nos ayuda vivir según los mandatos del Señor, nos capacita hacer imagen del Hijo Amado .

    El Espíritu Santo nos da la fuerza y la valentía para ser testigos del Señor , con nuestra vida o en predicar vivir como El quiere. Nos hace anunciar y denunciar lo que al Señor no le agrada.

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  4. La confirmación Sacramento que va unido a el Bautismo. En este la personas que lo recibes es mas consciente de la realidad trinitaria que va de la mano con los elementos de Fe, Esperanza y Caridad. Vivencia que hace mas evidente la tarea evaqngelizadora vivientes.

    JORGE ANDRES HINCAPIE CORREA

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