La confirmación es uno de
los sacramentos de la iniciación cristiana, pero el bautismo es el sacramento
de la iniciación por antonomasia. Sin embargo, en la confirmación descubrimos
un momento original, no sólo porque expresa, celebra y realiza principalmente
un aspecto del misterio de Cristo como lo es Pentecostés, sino también porque
realiza e integra de un modo peculiar en la Iglesia, y también porque
manifiesta el encuentro del hombre con Dios, en una situación concreta (la
propia del confirmando). Por ende, si decimos que la confirmación es el don del
Espíritu, debemos afirmar también que el bautismo nos hace “renacer a la vida
en el agua y el Espíritu”. No hay dos Espíritus sino uno, que actúa en nosotros
tanto en el bautismo como en la confirmación. Sin embargo, es preciso decir
también que el Espíritu en la confirmación se nos da de un modo especial, a
semejanza de Pentecostés, nos sella de una manera propia como don escatológico,
nos caracteriza con una definitividad peculiar como miembros del Cuerpo de la
Iglesia, nos fortalece con un nuevo dinamismo en aras a la santificación y el testimonio. Si
consideramos la confirmación como un perfeccionamiento de la vida cristiana,
hemos de reconocer que esto también se da en los demás sacramentos. “La
diferencia está en que en la confirmación se significa de forma especial este
perfeccionamiento. Pues si el bautismo nos hace partícipes de la gracia
pascual, la confirmación nos hace partícipes del don culminante de la Pascua;
si el bautismo perdona nuestros pecados y nos da la vida de Dios, la
confirmación nos hace partícipes del don pentecostal del Espíritu que nos
compromete en la misión y lucha contra el pecado en el mundo; y si el bautismo
es el principio desencadenante del proceso de iniciación, la confirmación es el
avance y perfeccionamiento del mismo proceso hacia su plenitud: dada la unidad
entre los tres sacramentos de la iniciación (bautismo, confirmación y
eucaristía), esta queda incompleta si falta la confirmación”.
También afirmamos que la
confirmación “tiene una dimensión eclesial y se da para la edificación de la
Iglesia”. Esto lo podemos afirmar igualmente del bautismo y de los demás
sacramentos, especialmente la eucaristía. Sin embargo, la confirmación realiza
este aspecto de forma especial. Pues, si por el bautismo somos incorporados a
la Iglesia, por la confirmación asumimos personalmente nuestra pertenencia,
somos asociados a su edificación histórica, somos integrados más dinámicamente
a su misión profética, sacerdotal y real y somos orientados hacia una más
intensa y perfecta participación en el sacrificio eucarístico. “La
confirmación, por la presencia del obispo, manifiesta la comunión del
confirmado con toda la Iglesia y su misión”. Digamos, en fin, que si la confirmación
compromete al testimonio y al cumplimiento de la misión profética, este
compromiso y misión ya se habían dado en el bautismo, y están presentes en los
demás sacramentos. No obstante, nada impide afirmar que la confirmación es un
sacramento que compromete al testimonio y nos hace profetas de un modo
especial. Por la confirmación asumimos este testimonio personalmente, en la
fuerza del Espíritu pentecostal. Allí se trataba fundamentalmente de ser
cristiano, aquí se trata sobre todo de actuar como cristiano de cara al mundo,
la sociedad, las estructuras... En el bautismo fuimos ya constituidos profetas;
en la confirmación somos proclamados oficialmente como tales ante la comunidad
de la Iglesia.
Desde el punto de vista
individual, la confirmación es el culmen de una transformación en el Espíritu.
Así lo sentí el 16 de julio de 1998 cuando recibí este sacramento por manos del
Excmo. Señor Flavio Calle Zapata, obispo de la Diócesis de
Sonson-Rionegro, con la efusión
extraordinaria del Espíritu, nace mí el
compromiso de una participación en la edificación de la Iglesia, la valentía
para el testimonio; y que recibí de mis padres en la educación que me dieron en
la fe y con la confirmación se reforzó la obra iniciada en el bautismo. Así,
con el don del Espíritu Santo, doy gracias infinitas al Dios de amor por
invitarme a ser testigo de Jesucristo, permitiéndome madurar un poco mas en la
fe y concediéndome la gracia de llevar una mejor vida cristiana y llevando la
frente muy en alto, con el sello invisible de la unción que nos caracteriza por
ser discípulos y misioneros de Cristo.
(Éste artículo contiene
párrafos de otras fuentes de internet a quienes agradecemos su información.)
¿Para qué sirve este
sacramento?
¿Por qué este sacramento se
conoce en nuestro tiempo como la despedida del católico, (cristiano)?
¿Para que sirve este sacramento? con el sacramento del bautismo recibimos el espíritu Santo y con el sacramento de la confirmación lo recibimos con mayor intensidad, para confirmarnos y fortalecernos, como un perfeccionamiento de nuestra fe, con esa fuerza que nos proporciona el espíritu santo.
ResponderEliminar¿ Por que este sacramento se conoce en nuestro tiempo como la despedida del católico(cristiano).
porque al recibir este sacramento con mayor intensidad y mayor fuerza del espirite Santo no convertimos en profetas, con esa fuerza interior del pentecostés, que nos compromete en esa lucha total contra el pecado en el mundo.
Al tener en cuenta que el sacramento de la confirmación se recibe la luz del Espiritu Santo, en nuestra vida como miembros activos de la santa Iglesia Católica como lo dice en la sagrada Escritura en el libro de los Hechos de los Apóstoles en cap 1 y ss, nos da entender la importancia que Dios es el culmen de todo lo creado así como son ungidos los reyes nosotros somos también bienvenidos a la Iglesia, para ser sal y luz de esperanza en el mundo del que vivimos y en nuestros hogares y así ser personas del bien común.
ResponderEliminareste Sacramento nos da la gracia de corresponderle a Dios como verdaderos Cristianos, el Santo Espíritu nos refuerza la gracias que se nos dio en el bautismo , que ya somos hijos de Dios y herederos de la vida Eterna ; este Santo Espíritu enviado del Padre nos llena de gracias especiales para ser fieles a Dios mediante la caridad, y los otros dones nos ayuda vivir según los mandatos del Señor, nos capacita hacer imagen del Hijo Amado .
ResponderEliminarEl Espíritu Santo nos da la fuerza y la valentía para ser testigos del Señor , con nuestra vida o en predicar vivir como El quiere. Nos hace anunciar y denunciar lo que al Señor no le agrada.
La confirmación Sacramento que va unido a el Bautismo. En este la personas que lo recibes es mas consciente de la realidad trinitaria que va de la mano con los elementos de Fe, Esperanza y Caridad. Vivencia que hace mas evidente la tarea evaqngelizadora vivientes.
ResponderEliminarJORGE ANDRES HINCAPIE CORREA